¿Cómo aprendemos? parte II

La ley del efecto

Habiendo ya planteado la interacción entre las dos leyes que rigen el aprendizaje, vamos a adentrarnos en la Ley del Efecto, específicamente.

Esta ley da cuenta del resultado/efecto que tiene nuestro accionar, o sea el feedback que recibimos del ambiente inmediatamente después de emitir una conducta. Este feedback está presente siempre y va a moldear constantemente nuestro comportamiento y de esta manera vamos aprendiendo.

Por ejemplo: a un niño que le queremos enseñar que no acerque los dedos a un enchufe, cuando vemos que está pronto a realizar esta acción, lo retamos. El aprendizaje para el niño es el siguiente: me acerco al enchufe, recibo un reto, un grito, un gesto negativo. Ese efecto (negativo) es aversivo para el niño, por lo que va a predisponer que disminuya la probabilidad de que el niño busque repetir su conducta, ya que la asocia con un efecto negativo en el feedback del ambiente (los padres lo retan).

Es importante tener en cuenta que siempre estamos emitiendo y recibiendo feedback, y éste se divide en Refuerzos y Castigos, en función al efecto que tienden a producir en el comportamiento.

Los refuerzos son acciones que tienden a incrementar la probabilidad de aparición de una conducta deseada. Los refuerzos pueden ser:

  • Positivo: se da algo positivo como respuesta a una conducta deseada. Se tiende a repetir la conducta que ha originado la recompensa. Ej: un deportista se queda practicando conversiones a los palos de rugby y el entrenador lo felicita por su compromiso y dedicación.
  • Negativo: se quita algo negativo al emitir una conducta deseada. Se tiende a repetir la conducta porque suprimió algo indeseado. Ej: a un deportista, como castigo por llegar fuera de horario, se lo pone a entrenar de manera diferenciada y separado del grupo. Al día siguiente llega temprano al entrenamiento por lo que se le levanta la sanción y se le permite que entrene a la par con el equipo. Suprimir la sanción (entrenar solo) como respuesta/efecto/resultado de una conducta deseada (llegar en horario), va a tender a incrementar la probabilidad de que se repita el comportamiento deseado y así fijar el aprendizaje.

Los castigos implican la aparición de un estímulo negativo que surge a causa de la ejecución de una conducta. Tienen como objetivo reducir la probabilidad de repetición de dicho comportamiento. También pueden ser:

  • Positivo: aparece un estímulo negativo ante un comportamiento no adecuado. Ej: reto, sanción, aplicar una suspensión, etc.
  • Negativo: desaparece un estímulo positivo después de un comportamiento no adecuado/deseado. Ej: se sustituye a un jugador que insultó a otro dentro de la cancha, se le quitan determinados beneficios, etc.

Para recomendaciones sobre cómo utilizar eficientemente Reforzadores y Castigos, leé el siguiente artículo.

Lic. Catalina Amutio